El periodo de vinculación en las casitas.

La primera separación del entorno familiar es un momento importante tanto para el niño o la niña como para su familia. Por eso, entendemos este proceso no como una simple adaptación, sino como un proceso de vinculación, donde se construyen confianza, seguridad y apego.

La incorporación a la casita se realiza de forma progresiva e individualizada, respetando el ritmo de cada niño, cada niña y cada familia. No hay dos procesos iguales: cada uno se adapta a las necesidades emocionales y personales de quienes lo viven.

Durante este tiempo, el niño o la niña amplía su círculo de personas de confianza, crea nuevos vínculos y comienza a sentirse seguro en un nuevo espacio, con nuevos ritmos, hábitos y relaciones. Todo ello se cuida con especial atención, ya que influye directamente en su bienestar emocional y en su manera de relacionarse con el entorno.

Este proceso se realiza siempre en estrecha colaboración entre la familia y la Madre de Día, desde la comunicación, el respeto y la confianza mutua. La presencia, la calma y una actitud serena por parte de los adultos son claves para acompañar de forma segura esta etapa.

Nuestro objetivo es que el niño o la niña llegue a sentirse tranquilo, confiado y acompañado, y que la familia viva este momento con la seguridad de saber que su hijo o hija está siendo cuidado con respeto y amor.